Existe variedad de intervenciones policiales, desde una rutinaria inspección de personas, (cacheo), traslados de detenidos, hasta complejas como es el ingresar a espacios cerrados para dar captura, impedir o repeler acciones delictivas. Todas estas actuaciones requieren que los oficiales de policías estén preparados, sin embargo cualquier distracción, mal adiestramiento o exceso de confianza pueden llevar una rutina al más desastroso de los desenlaces.
NO CREAS QUE TE LAS SABES TODAS.
No existen procedimientos iguales, cada operación conlleva particularidades que lo individualizan, jamás encontraremos uno igual al otro aunque pudieran tener características similares. Es imposible desarrollar un modelo que se aplique a cada procedimiento, lo recomendable es mantener márgenes de flexibilidad para hacer de la ejecución un proceso fluido.
LA APATIA Y LA DISTRACCIÓN, DOS ALIADOS DEL FRACASO.
Una actitud positiva y proactiva, es por ello la importancia de una buena alimentación, el descanso, el entrenamiento, buena salud física y mental.
EVITA SER SORPRENDIDO Y CONTROLA EL ESTRES.
Un adecuado estado de alerta mental no es más que saber entender lo que en ese momento está sucediendo en nuestra área de responsabilidad asignada. Percibir, evaluar, tomar decisiones y actuar, nos mantendrá vivo en la misión del día.
GANAR-GANAR.
Siempre y cada vez que se deba de realizar una intervención policial que requiera de medidas especiales, previamente debemos de optar por solicitar apoyo. Un mayor pié de fuerza enviará un mensaje claro al intervenido quien deberá optar entre desistir o enfrentar.
DINAMISMO Y FLUIDEZ.
Todo oficial de policía que se involucre en un intervención policial sabe o debe tener presente que el trabajo es en equipo y esto significa entendimiento y coordinación. Seas patrullero, investigador u operador de unidad especial, se debe de tener en cuenta que no se pude actuar aisladamente o asumir conductas temerarias que pudieran llevar al traste cualquier planificación.
GENERA CONFIANZA.
Toda intervención policial requiere el cumplimiento de pasos o protocolos de actuación que debemos cumplir para culminar airosos. En primer lugar la preparación; los conocimientos y la experiencia nos permiten fortalecer la confianza, bien sea teórico y/o práctico, sería un error menospreciar cualquier curso de formación, el conocimiento nos profesionaliza, nos actualiza y nos ilumina. En segundo lugar, tener presente las normas de seguridad, nada soluciona tener oficiales que arriesguen la vida por protagonismo inútil.
LA PRÁCTICA HACE AL MAESTRO.
De nada sirve pagar y asistir a curso costosos sobre tácticas o técnicas policiales si no estás dispuesto a practicar constantemente, lo que no se practica se olvida. Estamos obligados a crear una cultura de practicar, practicar, practicar, esto genera confianza tanto individual como grupal, no necesariamente requieres de escenario especiales o específico para entrenar; la intensión es lo que cuenta.
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