Autor: H.E. Conde
Una vez el cazador haya elegido a su presa, sólo es cuestión de tiempo para poder ir sobre su víctima.
Muchas veces y sin querer creamos el momento tan deseado por el delincuente, y es que salimos a la selva de concreto tan despreocupados que olvidamos que hay un cazador de lo ajeno en busca de la próxima víctima y el momento oportuno para atacar.
No todo momento es el indicado, el momento es aquel que representa para el cazador poder salir airoso, y como lo he mencionado en mis anteriores comentarios, el cazador también evita ser cazado.
Muchas veces y sin querer creamos el momento tan deseado por el delincuente, y es que salimos a la selva de concreto tan despreocupados que olvidamos que hay un cazador de lo ajeno en busca de la próxima víctima y el momento oportuno para atacar.
No todo momento es el indicado, el momento es aquel que representa para el cazador poder salir airoso, y como lo he mencionado en mis anteriores comentarios, el cazador también evita ser cazado.
¿De que manera pudiéramos evitar el momento ideal para el cazado?
En la experiencia que he tenido instruyendo policías, hay una herramienta infalible para poder quebrar o evitar esta oportunidad, y no es otra que siempre estar atento, en todo momento de mi alrededor, no dejar por sentado que la zona es segura, un delincuente busca es una víctima desprevenida.
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